RETROTOPIA

Retrotopía & Soledad: La desconexión contemporánea hacia los planes colectivos

Retrotopía

¿Alguna vez escucharon hablar sobre la “Retrotopía”?

 

Este término, tan desconocido para la mayoría de nosotros, se refiere a la nostalgia por las ideas o eventos que ocurrieron en el pasado, es a la vez tan fuerte como para sintetizar el sentimiento de nostalgia colectiva que experimentamos en la época contemporánea; que desplazan las expectativas de construir un futuro colectivo mejor (como se planteaba en las utopías). El término fue propuesto por el sociólogo polaco Zygmunt Bauman, autor de los libros «Modernidad Líquida» y «Amor Líquido», en su último libro «Retrotopía», el cual fue publicado poco después de su muerte (2017).

 

No time

 

 

Individualismo contemporáneo 

Si bien las relaciones sociales se han transformado en cada época de la historia, es claro que en este momento el individuo se posiciona en el centro como nunca antes: La búsqueda por el bienestar individual predomina; y aquel narcisismo extremo puede generar una sensación de vacío inexplicable.

 

 

El autor Rutger Bergman en su libro “Utopía para Realistas” (2017) describe cómo es ese individualismo tan característico de nuestra época: “Lo que importa ahora es ser tú mismo e ir a lo tuyo”, de lo que andamos más dolorosamente faltos es de “un motivo para levantarnos de la cama por la mañana”. No es de extrañar, pues, que “nunca como ahora haya habido tantos jóvenes visitando psiquiatras”, ni que nunca antes hubiera tantos casos de síndrome del trabajador quemado en fases tempranas de una carrera profesional, ni que nunca antes se tomaran tantos antidepresivos como ahora” (p. 124). Al parecer este “nunca antes” describe la era contemporánea y brinda algunas respuestas al por qué no podemos imaginar un futuro colectivo mejor.

 

 

Ya no buscamos construir relaciones afectivas sólidas y duraderas, mientras tanto, los sentimientos de soledad y desconexión social nos invaden. Este fenómeno de nuestra época, sumado a la incertidumbre y el miedo de perder un trabajo, de no conseguirlo, de no acceder a condiciones mínimas de bienestar, de no encontrar un sentido o motivación para vivir; puede incentivar los sentimientos de desesperanza y de anhelo por un pasado mejor, que sentimos, nunca más volverá. Y es aquí donde cobra sentido la “Retrotopía”.

 

 Solitude soledad

Soledad

Un ejemplo de esta desconexión es la película “Teoría Sueca del Amor” realizada por el italiano Erik Gandini; en la cual se abordan los efectos negativos de una sociedad “perfecta” o de los lugares que cuentan con un estado de bienestar fuerte en el que se ofrecen garantías a la población en términos de salud, educación, vivienda, y otras condiciones básicas importantes.

 

 

Allí se plantea la cuestión de cómo en un modelo de sociedad con altos índices de calidad de vida, se pueden encontrar grandes niveles de insatisfacción en la población; esta situación ha tenido lugar en Suecia durante los últimos 60 años; un lugar en donde todas las personas alcanzan un gran nivel de independencia, a tal punto que no necesitan de ningún otro ser humano para nada. Incluso se muestran ejemplos de cómo las personas pueden morir en su casa y solo algunos días o meses después alguien desconocido se entera del evento; además se plantea el hecho de no requerir una pareja porque esto ya no garantiza la reproducción, dado que existen opciones alternativas como la inseminación artificial.

 

 

La desigualdad

Así, a la par que crecen los niveles de individualismo, crecen también los niveles de desigualdad. Según Bauman (2017) a comienzos del siglo XXI el crecimiento económico solo se ha dado en el 1% más rico de la población. Por ejemplo, en Estados Unidos, el 10% más rico de las personas tiene cerca del 86% de las riquezas del país, dejando al 90% con un 14% de la “riqueza” a nivel nacional que queda para repartir (p. 92). Cada vez más podemos notar cómo el estilo de vida de las personas más ricas se vuelve inalcanzable para la mayoría de los habitantes del planeta, pero a su vez la publicidad y en los medios de comunicación muestran algo que parece alcanzable.

 

 

Una de las medidas que más se ha discutido para contrarrestar la desigualdad es la Renta Básica Universal. Según Daniel Reventós este sería un ingreso pagado por el Estado a cada miembro de una sociedad, incluso si no desea trabajar de forma remunerada, si tiene altos o bajos ingresos, o si tiene otras alternativas de ingresos que posiblemente vienen de la renta (p. 104). De esta forma, la medida de la renta básica apela al sentido de la justicia, en donde todos deberíamos poder tener acceso a los mínimos básicos, sin importar el lugar que ocupemos en la sociedad. Diversas medidas de este tipo ya se han puesto en práctica en algunos países.

 

 

Pero, ¿si se cumpliera el principio de la Renta Básica Universal sería posible disminuir los niveles de desigualdad y podríamos empezar a imaginar un futuro colectivo mejor? No existe una respuesta clara a esta pregunta, dado que parte de un caso hipotético. Sin embargo, sí poseemos el conocimiento histórico de los grupos y movimientos que algún día lucharon por garantizar una mejora en la calidad de vida a nivel colectivo, y gracias a ellos hoy contamos con unos mínimos vitales que deberían ser garantizadas para todos como lo son: la salud, la educación, la vivienda y la alimentación.

 

 

utopia realistas

 

 

La crisis 

En este mundo construido por los “millenials”, las generaciones X y Z, y las demás generaciones venideras, debemos cuestionar cómo será el futuro si no tenemos las herramientas suficientes para pensarlo. Como se dijo anteriormente, debido a la creciente incertidumbre y a la distancia establecida entre las grandes expectativas puestas en las nuevas generaciones y la dura realidad de no poder alcanzar un estilo de vida digno que contemple mayores garantías de “seguridad” y “bienestar”, plantea un estado histórico de crisis.

 

 

Es importante aclarar que no por alcanzar un estado de bienestar (en aspectos materiales) a plenitud como lo vimos con el ejemplo de Suecia, se logra construir una vida con mayor sentido. Necesitamos aprender y crear nuevas formas de conexión con nuestro entorno y los seres que nos rodean. En este contexto de creciente desigualdad, individualismo y desesperanza, solo queda replantear las ideas del pasado y entender que en los momentos más difíciles se han dado la mayoría de giros históricos … 

 

 

¿Cuál será el giro de este momento? 

¿Continuaremos existiendo sin la idea de un plan colectivo?

 ¿Nos quedaremos para siempre en la Retrotopía?

 

Escrito por: María Alejandra González Vallejo.

 

Referencias: 

Retrotopía (2017). Zygmunt Bauman. 

Utopía para realistas (2017). Rutger Bregman.

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